Por: Rebeca Romero
La vivienda social incrementó su precio 11% anual durante el primer trimestre de 2026, por encima del promedio nacional, lo que dificulta el acceso a un hogar para la población de menores ingresos
La vivienda económico-social registró el mayor incremento de precio del mercado habitacional durante el primer trimestre de 2026. De acuerdo con el Índice de Precios de la Vivienda de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), este segmento aumentó 11% anual, por encima del promedio nacional de 8.7%, lo que refleja que el encarecimiento continúa concentrándose en las viviendas dirigidas a los hogares de menores ingresos.
El incremento también superó al registrado por la vivienda nueva (9.1%), la usada (8.3%) y la media-residencial (7.5%), lo que confirma que las mayores presiones permanecen en el segmento de menor valor.
El análisis elaborado por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) concluye que esta tendencia amplía las dificultades para acceder a una vivienda, ya que el mayor incremento de precios continúa concentrándose en los hogares con menor capacidad de compra.
“Este comportamiento implica que el mayor encarecimiento continúa concentrándose en los segmentos de menor valor, agravando los problemas de accesibilidad para hogares de ingresos bajos y medios”, señaló el Instituto.
Asimismo, el ITESO indicó que, aunque el crecimiento de los precios muestra una moderación respecto a los niveles registrados entre 2022 y 2023, la desaceleración todavía resulta insuficiente para mejorar el acceso a la vivienda.
“Además, el hecho de que los incrementos más elevados se concentren en la vivienda económica-social resulta particularmente relevante en un contexto donde, si bien los ingresos laborales reales han aumentado y la pobreza laboral ha disminuido, el mercado laboral continúa mostrando elevados niveles de informalidad y precariedad”, destacó.
Oferta insuficiente mantiene presión sobre los precios
El ITESO atribuyó el incremento de precios a una combinación de factores, entre ellos la mayor presión de la demanda en zonas urbanas populares, el aumento de los costos de construcción y una oferta limitada de vivienda asequible.
Esta lectura coincide con la visión de representantes del sector inmobiliario, quienes consideran que la escasa producción de vivienda social y la falta de condiciones para desarrollar nuevos proyectos continúan presionando los precios.
Leopoldo Hirschhorn, presidente de Grupo HIR, señaló que uno de los principales factores detrás del encarecimiento es la limitada oferta de vivienda económica acumulada durante los últimos años. Aunque reconoció los esfuerzos recientes para impulsar este segmento, consideró que sus resultados no serán inmediatos.
“Durante muchos años nunca hicimos vivienda para la gente que menos tiene y creo que este gobierno lo ha entendido muy bien y lo está haciendo muy bien, pero necesitamos políticas públicas mucho más trascendentales”, afirmó.
En el caso de la Zona Metropolitana del Valle de México, Jorge Gordon, presidente de Canadevi Valle de México, consideró que el problema también responde a la falta de condiciones regulatorias que permitan desarrollar vivienda asequible en las zonas donde la demanda es mayor.
“El panorama en la Ciudad de México es complejo porque si bien hay una necesidad de vivienda asequible y estamos comprometidos en que suceda la vivienda asequible, no tenemos los instrumentos para poder ejecutarla”, sostuvo.
El precio de la vivienda social se ha duplicado desde 2017
Además del comportamiento registrado durante el primer trimestre de 2026, el ITESO advirtió que el encarecimiento de la vivienda social responde a una tendencia de largo plazo.
De acuerdo con el organismo, el índice de precios de la vivienda económico-social alcanzó 209.9 puntos, lo que representa un incremento acumulado superior a 109% respecto a 2017. En comparación, el índice nacional registró un aumento cercano a 103% en el mismo periodo.
Para el Instituto, esta trayectoria confirma que el mercado habitacional continúa alejándose de la capacidad de pago de una parte importante de la población y refuerza la necesidad de ampliar la oferta de vivienda asequible mediante políticas públicas y condiciones que incentiven el desarrollo de este segmento.
“Esta trayectoria confirma que el mercado habitacional continúa alejándose de la capacidad de pago de amplios sectores de la población, reforzando la necesidad de políticas públicas orientadas a ampliar la oferta de vivienda asequible”, concluyó.



