Por: Fernanda Hernández
El nuevo Programa reconoce fallas estructurales en el acceso a vivienda y propone cambios en financiamiento, renta y desarrollo urbano
Durante el foro Los Nuevos Retos de la Vivienda, Circe Díaz Duarte, directora de Política de Vivienda de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), destacó que la publicación del Programa Nacional de Vivienda (PNV) 2026-2030 representa un parteaguas en el sector.
“Estamos en un punto de inflexión muy fuerte en el tema de vivienda. Por un lado tuvimos una reforma constitucional importante con el reconocimiento de vivienda adecuada, es decir, el cambio de vivienda digna y decorosa a vivienda adecuada, que tiene un impacto muy fuerte en cuanto a la concepción de lo que el Estado tiene que hacer en materia de vivienda”, afirmó.
Un cambio de paradigma en la política de vivienda
Asimismo, la funcionaria explicó que este nuevo enfoque obliga a replantear la forma en que se concibe la vivienda en México, pasando de una visión centrada en la unidad habitacional a una perspectiva integral.
“Este cambio implica el reconocimiento de que la vivienda está inserta en un entramado que hay que considerar de manera integral, es decir, no una vivienda aislada, sino revisar las condiciones del entorno que permitan dar dignidad a las familias”, señaló.
En ese sentido, subrayó que factores como el acceso a servicios, la movilidad, el equipamiento y el entorno urbano son parte fundamental de este nuevo paradigma.
El sistema dejó fuera a millones
Díaz también reconoció que el modelo tradicional de acceso a la vivienda generó exclusión estructural, particularmente para quienes se encuentran en la informalidad.
“Más de la mitad de la población ocupada en México trabaja en la informalidad y no accede a un crédito formal. No logran acceder no solo por el tema del ingreso, sino por los esquemas financieros y por cómo está diseñado el sistema”, explicó.
Y, de igual manera, señaló que esta problemática responde a decisiones históricas en el diseño de la política habitacional.
“Es una falla estructural del sistema que durante muchos años se diseñaron instrumentos para los trabajadores con relación laboral formal, con historial crediticio y capacidad de enganche, pero olvidamos a todos aquellos que no podían acceder a ellos”, agregó.
Cambios en los hogares y nuevas necesidades
Por otro lado, la especialista destacó que el perfil del hogar mexicano ha cambiado, lo que exige nuevas soluciones habitacionales.
“El hogar mexicano ya no es el mismo de hace 20 o 40 años. La conformación del hogar es distinta y eso requiere que revisemos cómo adaptar las características y condiciones de la vivienda a los hogares actuales y a los que vienen en el futuro”, indicó.
Además, advirtió sobre el envejecimiento de la población y la necesidad de adaptar las viviendas a nuevas etapas de vida.
Renta y acceso: un mercado pendiente
En materia de acceso, Díaz subrayó la importancia de atender el mercado de renta, que actualmente no responde a las necesidades del país.
“Tenemos una tasa de renta apenas de 16% del parque habitacional, muy por debajo de lo que necesitamos para dar respuesta a jóvenes, trabajadores móviles o personas en transición. Es un tema que hay que revisar a profundidad”, afirmó.
En este contexto, adelantó que el gobierno trabaja en esquemas como la renta con opción a compra para diversificar las formas de acceso a vivienda.
Una política con enfoque integral y coordinación
Finalmente, Díaz enfatizó que el Programa Nacional de Vivienda 2026-2030 establece una ruta clara basada en la coordinación entre actores y niveles de gobierno.
“Ni puede el mercado solo, ni puede el Estado solo. Este es un tema de coordinación estrecha para que cada quien vaya atendiendo el sector que le corresponde y podamos resolver lo que quedó fuera”, señaló.
Asimismo, destacó que el programa incluye múltiples acciones y mecanismos que buscan atender el rezago habitacional desde una perspectiva integral.



